PICO DELLA MIRANDOLA
DISCURSO SOBRE LA DIGNIDAD DEL HOMBRE
La vida de Pico, de por sí apasionante, se erigió en símbolo de la lucha incalificable por las ideas y la libertad intelectual, pero relegó de manera injusta su mensaje que apunta, centralmente, al respeto por la diversidad y el derecho al disenso, al tiempo que encarnó una cruzada por la paz y la concordia entre los pueblos y sus creencias.
Giovanni Pico nació en el castillo de Mirandola el 24 de febrero de 1463 en Ferrara, ciudad del norte de Italia, capital de la provincia de Ferrara, en la región de Emilia-Romaña, a orillas del río Po.
El ambiente cultural sobresaliente del quattrocento italiano, su excelente situación económica y su brillante inteligencia harían del Pico della Mirandola una de las figuras más destacadas del Renacimiento.
En 1485, durante su estadía en París, tuvo acceso a los trabajos de Averroes (1126-1198), el filósofo y teólogo asharí hispanoárabe que introdujo el pensamiento aristotélico en Occidente. Allí fue donde concibió la idea de realizar un proyecto monumental que reuniese las tradiciones culturales supervivientes en aquella época.
Hacia finales del año 1486 publicó en Roma sus Conclusiones philosophicae, cabalisticae et theologicae, conocidas como Las 900 tesis.
Esta obra, considerada su más representativo trabajo, consta de novecientas tesis o proposiciones recogidas de las más diferentes fuentes culturales, tanto de filósofos y teólogos latinos como de los árabes, los peripatéticos y los platónicos. No excluyó a los pensadores esotéricos, como Trimegisto, ni a los libros hebreos. La obra iba precedida de una introducción, que tituló "Discurso sobre la dignidad del hombre"
En esas tesis, Pico introducía sus "nuevas verdades filosóficas" con el propósito de mostrar al cristianismo como punto de convergencia de tradiciones culturales, religiosas, filosóficas y teológicas de los más diversos países y culturas. Estas novecientas conclusiones debían ser discutidas en Roma, después de la Epifanía de 1487, por los Doctos de todo el mundo, con el propósito de entablar una paz filosófica entre los cultivadores de todas las doctrinas.
Juzgado y condenado por herejía, Pico fue excomulgado, por lo que huyó a Francia, donde fue detenido y conducido a la cárcel de Vincennes. El heredero del trono de Francia, y futuro rey, Carlos VIII, intercedió en su favor y fue liberado. Tras esto, aceptó una invitación de Lorenzo el Magnífico de Médicis (1449-1492), banquero, político y mecenas italiano, y se instaló en Florencia, donde continuó profundizando sus estudios de los teólogos y esotéricos orientales, bajo la atenta mirada de la Iglesia.
En el año 1489 finalizó el Heptaplus, relato místico de la creación del universo, en el que bucea sobre el Génesis buscando desentrañar sus significados más recónditos. Dos años después, con veintiocho años de edad, renunció a sus cuantiosos bienes ya su parte del principado familiar y se entregó a un profundo fervor religioso. Viajó por toda Italia como un mendicante hasta que en 1493, el Papa Alejandro VI lo absolvió de cualquier imputación de herejía y lo admitió de nuevo en la Iglesia católica. Pico, sin embargo, no abjuró de ninguna de sus tesis. Ingresó en la Orden de los Dominicos, cuyos hábitos llegó a vestir poco antes de su muerte, acaecida a los treinta y un años, el 17 de noviembre de 1494.
"De dignitate hominis", traducida como "Discurso sobre la dignidad del hombre", parte de una premisa inicial.
Se pregunta por qué el hombre es celebrado como la criatura más privilegiada de la naturaleza, más admirada aun que los ángeles. En este tratado intenta responder y justificar el porqué de estas prerrogativas.
Dios, dice, ha creado al hombre no con una única aptitud, sino dándole en común lo que ha otorgado en particular a los individuos: de su libertad depende construirse como ángel o como bestia.
Se puede ser ángel, sostiene, con una vida activa y de contemplación, pero a la contemplación se llega por varios escalones, como la famosa escalera de Jacob.
Propone entonces, primero purificar los pies (símbolo de la vida concupiscente) y las manos (portadoras de lo irascible).
Luego, embarcarse en la escalera mediante la apropiación filosófica que tiene, según Pico, dos dinámicas: se asciende cuando se va del pensamiento múltiple a la unidad, y se desciende cuando se va de lo singular a lo múltiple.
Recorrido este camino, es posible alcanzar la perfección teológica y descansar al lado de Dios, que está en lo alto de esa escala.
Pico encuentra en la filosofía clásica, sobre todo Platón, y en la filosofía hermética del profeta persa Zoroastro (o Zaratustra, c. 630-550 a. C.) el fundamento y fin de la moral religiosa.
Así, todo su discurso sobre la dignidad del hombre busca colocar en la mesa de discusión, ya los ojos de todos, la filosofía clásica que él mismo alaba, porque, sostiene, la discusión es la gimnasia del cuerpo, mantiene fuerte y fresca a la mente.
Por otro lado y a medio de discusión les dejo dos preguntas a reflexionar:
¿Crees que Pico al hablar de la dignidad del hombre, y que este tiene que alcanzar una verdad suprema, esté refiriéndose a el mismo, en este sentido hablando de lo que pudiera ser que por ser sabio, y tener sus 900 tesis?