martes, 19 de enero de 2010

PEDRO ABELARDO

PEDRO ABELARDO

(1079 – 1142)

Se puede considerar a Abelardo, como uno de los primeros filósofos Medievales que van a dar origen a la Escolástica, él era un hombre enérgico y luchador, con altura intelectual, es el más brillante maestro de Teología y Filosofía. Sus adversarios fueron muchos y muy cualificados, entre ellos, Bernardo de Claraval es algo así como su perseguidor intelectual de oficio. Es uno de los destacados representantes del humanismo del s. XII.

La filosofía de Abelardo va ser una respuesta al problema de los Universales que surgen a consecuencia del realismo exagerado (existe la res <>) y el anti-realismo (no existe como cosa). En las glosas Logica Ingredientibus y Logica nostrorum petitioni sociorum, son la explicación que el maestro hace de la obra de Porfirio isagoge (introducción) a las categorías de Aristóteles (traducción de Boecio).

Boecío, a quien va interpretar Pedro Abelardo, distingue tres especies de filosofía:

1. La Especulativa que estudia la naturaleza de las cosas

2. La moral que considera la bondad de los actos humanos

3. La racional que trata de la argumentación, ya la que los griegos denominan lógica

Esta última según atestigua Boecío, algunos la separaban de la filolsofía y la llamaban, no parte, sino instrumento de la filosofía, porque las demás se mueven en ella, al hacer uso de sus argumentos para probar sus propias cuestiones.

Así, plantea un a cuestión de la filosofía natural o moral, los argumentos se toman de la lógica. Boecío dice: que no hay ninguna dificultad en que una misma cosa ser instrumento y parte de la otra, como lo es la mano respecto del cuerpo.

Hay tres cuestiones, es decir de Boecío, recónditas y ultimísimas y tocadas por no pocos filósofos, pero por poco resueltas, y esto es lo que va tratar de responder el maestro Abelardo:

1. Si los géneros y las especies subsisten, o están sólo en las mentes, etc; como si dijese: si están verdaderamente, o consisten sólo en que se piensan en ellas.

2. Caso que se condena que verdaderamente existen, si son esencias, corpóreas o incorpóreas.

3. Si están separadas de las cosas sensibles o residen en ellas.

Boecío expone al lector, que el no es capaz de responder a las cuestiones y después agrega que para responderlas necesita de mayor estudio ya que esto es altísimo, pero el autor si lo puede responder.

Boecío recuerda que:

· Aristóteles pensaba que los géneros y especies subsisten tan sólo en los seres sensibles, y que formaban un concepto de ellos fuera (en la mente).

· Y que Platón, opinaba que sólo se les pensaba fuera de las cosas sensibles, sino que también existían fuera de ellas.

Y como trata que los géneros y las especies son universales, en los cuales toca de una manera general las propiedades de los universales. Distingamos ahora de manera general las propiedades de los universales, contrastándolas con los singulares, y tratemos de ver si esas propiedades competen sólo a los hombres o también a las cosas.

Aristóteles define a los universales como PERIERMENEIAS: lo que tiene aptitud para ser predicado de muchos; y Porfirio al singular, o sea al individuo: lo que se predica de uno solo.

Con todo lo expuesto anteriormente, nos referimos ahora a Abelardo dando una repuesta : los individuos no tienen la misma esencia, tampoco es deferente y es la base real de los universales. “Los universales no son cosas sino palabras (verba), distinguir su entidad física (emisión de voz) y el significado (vox significativa)”.

Los universales no son ni cosas, ni meras palabras, sino que son nombres, voces significativas, predicaciones, es la palabra en cuanto tiene un significado convencional, pero válido y legítimo. Es universal aquel vocablo que puede ser predicado, en fuerza de su institución, de muchos singularmente, es un estado un modo de ser designado por un verbo.

“El universal es palabra con la que designamos la imagen común (imaginación) y confusa extraída por el entendimiento de una pluralidad de individuos semejantes y que se hallan en in mismo estado o modo de ser.”

Abelardo concluye al final de sus lógicas con el tratado sobre los cuerpos, la cual doy a relucir dos ideas principales; hay que tener por concepto verdadero todo aquel que concibe a una cosa como ella es en si, todo concepto habido por abstracción en algún modo, concibe a la cosa de otro modo de cómo es.

1 comentario:

omar dijo...

El problema del universal me parece que seguira siendo una eterna busqueda, que en este caso concreto la idea me resulta valida de este autor, de modo que un concepto claro de la cosa y su función como capacidad de ser abarcada como aplicada desde la naturaleza humana ligada a lo divino y al ser en si; resultará en la constante busqueda de una verdad cada vez más valida como objetiva; sin embargo no habremos de olvidar que como estamos tratando con un tema trascendente, siempre se saldrá de nuestras capacidades y por lo tanto haciendo uso de la historia y de la misma experiencia humana ligada a lo trascendente en sí, para buscar un mejor modo de entendernos y cuanto nos rodea.